Bodas, eventos, fiestas y convenciones en un caserón mallorquín del siglo XVII, entre jardines barrocos, surtidores de agua, flores y música clásica. A un paso de Palma.



En el volumen XI de la Gran Enciclopedia de Mallorca aparece ya «Son Nicolau» a mediados del siglo XVII como propiedad de Pere Antoni Nicolau, de la familia de la que toma nombre. Un siglo después, una reforma la dotó de capilla y de su espléndida fachada al jardín, con dos lienzos de ventanales guarneciendo la doble logia central con arquerías.
Un muro cerraba el huerto uniéndolo a la casa —el hortus conclusus, concepto básico de un jardín histórico—, y por eso se le ha plantado un jardín que entona con la época de la casa, en la línea de Raixa, Alfàbia, La Granja o Son Moragues.
Su restauración llevó casi cuatro años, tratando de conservar hasta los detalles más mínimos para rehabilitarla como lugar de encuentro y ocio.
Muebles antiguos, tejidos especialísimos, guirnaldas, flores, cirios y quinqués. Toca una imagen para verla a pantalla completa.
La casa y sus jardines se adaptan a grupos y celebraciones a convenir. Las reservas deben hacerse con suficiente antelación.
Las frutas, con flores y objetos de artesanía, son como cuadros vivos que perfuman las salas. Frutas que cada día se licúan para, con los zumos naturales, hacer elaborados cócteles.
Para paladearlos con placer mientras se pasea disfrutando del arte y del jardín, entre surtidores de agua.
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Tres datos bastan para empezar. Con ellos preparamos una propuesta ajustada a la fecha y al número de invitados.